Mostrando entradas con la etiqueta lotte lenya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lotte lenya. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2011

"La maleta mexicana" ¿quien escribe la historia?

La sección "Made in Spain" del Festival Internacional de Cine de San Sebastian ofrece películas españolas fuera de competición, o así lo entendía yo. Hoy he aprendido algo nuevo, basta con que TVE, TV3 o alguna productora española ponga dineros en la obra.
Me siento a ver "La maleta mexicana" esperanzada pero con cierta aprensión, para que negarlo, dirigida por una mujer, su nombre Trisha Ziff no suena muy castizo. Se me revuelven los prejuicios en el asiento cuando la oigo hablar en un español leído y bastante deficiente, más o menos como mi awful Englihs. Pero van a hablarme de las fotografías de Taro, Chim y Capa y la militancia me amarra a la butaca. Aunque yo no estaba preparada para que una panda de liberales neoyorkinos salidos de una película de Woddy Allen me contaran la historia de mi país, ni que mezclaran las exhumaciones con los negativos perdidos de la Agencia Magnun, que es como mezclar churras con merinas, claro que cada cual cuenta la historia bajo su punto de vista y así nos va. Creo que he empezado a perder los nervios cuando han llamado a Capa el "Indiana Jones" de la fotografía. Hay pocas historias tan cinematográficas como esta de la maleta mexicana, a modo de sinopsis;
El chico del cuarto oscuro de Capa, Csiki Weisz, judío, polaco y de izquierdas huye de la ocupación nazi en Paris. En su equipaje lleva una caja de negativos de Robert Seymur, Gerda Taro y Robert Capa que para entonces ya está en Estados Unidos. Para aligerar su equipaje antes de embarcarse para México, donde acabará casado con Leonora Carrintong, le deja al embajador de México en Paris una caja con los negativos. Y la caja se pasa 70 años en un desván, porque al embajador no se le ocurre que  que Capa está vivo (mientras lo estuvo) y  que es un fotógrafo mítico, (el Indiana Jones de la fotografía que dijo aquel) y que tal vez quiera de vuelta sus negativos.
Pero no, el hilo conductor firme de esta historia de tres de los más míticos fotógrafos, de la creación del fotoperiodismo de guerra, y de su apasionada participación en la guerra civil española se rompe y de las fotos vamos a quien las tuvo unos cuantos años guardadas sin soltarlas, a los hijos de los exiliados españoles en México, a la búsqueda incansable del hermano de Capa y explotador de su obra, poco les falta venderme los tickets y el merchandaising de la expo que recorre el mundo desde hace ya unos años. Al final me queda un sabor a hiel y una enseñanza; Koska, la próxima vez  que quieras hacer un documental (si es que te atreves) abandona la guerrilla y búscate una productora de postín.

 Para escuchar el podcast sobre la maleta mexicana  pincha en este enlace:


jueves, 15 de septiembre de 2011

Maeve Brennan, la dama del largo aliento en "mujer tenía que ser"

Durante tres décadas The Long-Winded Lady con su ojo clínico para ver las pequeñas cosas de la gran ciudad de New York, escribió desde las páginas del New Yorker el tránsito de  las décadas doradas de los 50 y 60, contando el fluir de sus barrios favoritos el Greenwich Village y Times Square,  la vida en los hoteles residenciales habitados por los solitarios, las gotas de la lluvia cayendo a raudales por la ciudad,  el menú de un restaurante o las pequeñas tiendas de los barrios. Observadora de los jóvenes en los parques,   los gatos de los callejones y las bebedoras de las calles del otro Manhattan, sus crónicas son la vida que transcurre en los cuadros de Edward Hopper .


Para escuchar el podcast, pincha en el enclace:
http://drakoska.podomatic.com/entry/2011-09-15T07_48_03-07_00

jueves, 8 de septiembre de 2011

Lee Miller en "mujer tenía que ser"

No es fácil contar a vuelapluma las vidas de Lee Miller y cuando digo vidas digo bien, porque Lee Miller casi vivió tantas vidas como una gata.
Lee Miller, gran dama de la fotografía, fue una de las primeras miembras de la Agencia Magnunn, modelo para Vogue,  cronista y corresponsal de guerra, jardinera y cocinera de altos vuelos.
Fue la mirada surrelista de la guerra, la figura elegante y perturbadora de las fotos para Vogue, el objeto de destrucción de Man Ray. 
 
Para escuchar el podcast pincha en el enlace:

viernes, 26 de agosto de 2011

De cuando Patti Smith era una niña en "mujer tenía que ser"

Patti Smtih es la poeta del rock más grande del siglo XX, amazona briosa y venerable reina del rock en femenino por derecho propio ha sobrevivido al rock and roll manteniendo genio y figura, lo que no es fácil porque como dice un buen amigo el rock mata.
Salve Patti reina de del rock and roll.


http://drakoska.podomatic.com/entry/2011-08-26T14_11_27-07_00

martes, 23 de agosto de 2011

"Soy una cámara" hoy estuvimos en la portada de "Sigue Leyendo"


Publicado en 22 agosto 2011 por sigueleyendo
MÁS LECTURAS DE VERANO.

.
Tina Modotti, por Edward Weston.
.

Me gusta planear las lecturas del verano, darme un atracón de Bröntes, de campos de concentración, de escritoras de posguerra, de vampiros. Me gusta tirar del hilo y reencontrar los mismos personajes en lugares comunes. Recién acabamos el curso escolar le digo a mi criatura; “pregunta a mister google fecha y lugar de nacimiento de estas mujeres: Tina Modotti, Gerda Taro y Kati Horna”. Mi aprendiz de buscador de perlas en los océanos de la red, se zambulle y me deja una nota en la mesa de la cocina con los datos del trío.
Soy una cámara.
Las tres son fotógrafas.
Gerda, Tina y Kati coincidieron en la misma guerra, estuvieron en los mismos frentes. A las tres, la guerra civil española les cambió la vida para siempre.
La mirada de su guerra es tan fulgente como la de Capa, que fue novio de Gerda y Kati y fotografiado por ambas, esas cosas de la sangre y el champagne, del fragor de la batalla.
Coinciden  en Paris y van a España pero lo hacen por caminos separados, Capa y Gerda ya han creado sus personaje y fotografían para las grandes agencias, Kati es corresponsal de la CNT.
Ligeras de equipaje, disparaban su cámara como quien dispara un arma. Sus fotos denunciaron el dolor y la muerte, el terror y la ruina. Milicianos apostados en las trincheras, máquinas de escribir despanzurradas, comedores populares, objetos olvidados en el salir corriendo, un espejo, un niño que llora.
Tina y Gerda se encuentran en Barcelona y en Valencia, en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas, Tina ya no es ni sombra de lo que era, Gerda está en éxtasis, poseída por la guerra
Proletarias de la fotografía, las tres hacen fotos por encargo, por compromiso y por amor al arte.
Les convirtieron la vida en novela y comics, a veces siendo personajes secundarios y otras protagonistas de tragedias  coloreadas al gusto y beneficio de la obra. Ese es el hilo del que tiro este verano.
Como siempre, todo depende del color con se mire. Me pregunto de todas las versiones que he leído, cual es la veraz. Cual fue la verdadera guerra de cada una de ellas, la que fraguó en sus corazones apasionados. Entran en mis sueños y las imagino andando los caminos polvorientos, bebiendo el mismo vino de la revolución. Recorriendo los mismos frentes, paisajes comunes, guerras comunes, amigos  comunes. El clic del obturador es el latido de su corazón.
.
Mujeres de Madrid, fotografía de Kati Horna.
.
Kati Horna
Nace en Budapest de una familia adinerada, estudia fotografía con Jozsef Pest.  Fotografía a un Capa adolescente, parece ser que fueron novios y se separaron cuando Katy se va Berlín que es donde pasa todo.
En Paris Kati ha abrazado la causa anarquista y viaja a España donde cubre la guerra como corresponsal de la CNT. Trabaja para “Tierra y libertad”, “Mujeres libres” y “Umbral”, donde fue directora gráfica y donde conoce a su marido, José Horna. Perdida la guerra, acosados por el fascismo andan juntos el camino del exilio. En octubre de 1939, desembarcan en Veracruz  procedentes de Francia. Llevan consigo una pequeña caja de hojalata con 270 negativos de 6×6  realizados por Kati. Durante años, espera a que nuestro país recupere las libertades democráticas para ofrecer su colección al Estado español. Hasta entonces sus fotos permanecen prácticamente inéditas.
En México vive el resto de su vida, ilustra libros es fotógrafa y editora de prestigiosas revistas y da clases en la Universidad.
Kati es la absoluta reportera gráfica del surrealismo mexicano, y no he sido capaz de encontrar una foto en la que ella sea la aparezca (reconozco que he sido engañada por una, hasta que la amplié y me di cuenta de que la mujer no tenía en las manos una cámara sino un fusil).
.
Gerda Taro.
.
Gerda Taro
Nace con otro nombre en Alemania y pelirroja, lo que ya le suma un plus. Huyendo a Paris del fascismo se inventa a si misma, de paso dota de un nombre de lujo y de una personalidad cosmopolita a Robert Capa. Aprende el oficio, es más viva que una hierba mala. Se corta el pelo, la muy moderna, se va con Capa a España en un avión chiquitito que a punto estuvo de no aterrizar, allí se dan a conocer al mundo haciéndole fotos a la revolución, primero oculta bajo la firma de Capa hasta que harta de ser sepultada por la gloria del húngaro guapo, lo abandona y empieza a firmar lo suyo como Taro.
Pelirroja, temeraria y el alma de las fiestas del hotel Alianza de Madrid, no la para nadie ni a beber ni a amar ni a meterse en la boca del lobo, esto es, la primera línea de fuego donde muere, en la batalla de Brunete, con las tripas abiertas. La prensa enardecida la convierte en una mártir de la revolución.
Su gloria queda pegada a la de Capa como una película casi transparente, parece que él no la olvida jamás y se bebe del tirón todas las guerras hasta que encuentra al fin una mina asesina en Indochina. Muchas de las fotografías de Gerda han sido firmadas y atribuidas a Robert Capa.
.
Tina Modotti.
.
Tina Modotti
Tinísima nace en Italia y llega a América, como Marco, en las tripas de un carguero con el mar por encima de su cabeza, destino de pobre inmigrante sin papeles. Trabaja de sol a sol en fábricas textiles y se casa con un pintor de nombre aristocrático al que llaman Robo. Lo intenta en el cine de puro guapa que es, cuando el cine no tiene ni el don de la palabra. Robo muere en un viaje a México y cuando Tina llega al entierro se queda alucinando del desorden, los colores, los nombres y la vida burbujeante y sin medida. Consigue que Wetson, amante y  fotógrafo de renombre, le siga, la fotografíe sin parar y le enseñe el oficio. Se bebe la vida de trago, ama como una loca y es amada por todos y pintada en los murales de Rivera, hace fotos de flores y de pobres. Milita en “El machete” la revista del Partido Comunista, un hervor de exiliados que huyen de los fascismos de los países del mundo uníos. Allí conoce a Mella un revolucionario cubano tan guapo que duele y que es asesinado cuando van cogidos del brazo, Como es libre, comunista y vive como le da la gana, le echan el muerto a ella, convirtiendo el asesinato político en crimen pasional. Envuelta en una conspiración es expulsada de México. Acogida en Rusia es aleccionada y ella, con una fe encendida, se convierte en la monja alférez. Unida a Vittorio Vidali, vivirán la clandestinidad y el sacrificio sentimental, la vida privada no existe. Delegada del Socorro Rojo Internacional es destinada a España con el nombre de María Sánchez. No vuelve a disparar su Graflex. Vive la guerra de España desde el primer día hasta el último y allí se deja la vida,  el sentido del humor y el del horror. Trabaja hasta la desesperación en los hospitales y la solidaridad internacional.
La guerra le saca la piel a tiras. Regresa a México en 1939 con un pasaporte falso donde se reencuentra con Vittorio Vidali. Nunca más sonreirá, nunca más amará con sensualidad ni se sentirá hermosa, ya nunca será la morenaza sexualmente comestible fotografiada desnuda en la terraza.
El 6 de enero de 1942 corazón le explota mientras va sola en un taxi camino del hospital.
.
.
Y esta es la bibliografía,  una madeja enmarañada. Solo hay que tirar del hilo.
Bibliografía
Tina Modotti. Elena Poniatowska, Era
Gerda Taro, la sombra de una fotógrafa. Francois Máspero, La fábrica
Sangre y champagne, la vida y la época de Robert Capa. Alex Kershaw, Debate
Leonora. Elena Poniatowska, Seix Barral

domingo, 21 de agosto de 2011

El método de Nancy





Esta mañana me he acordado de una canción de María Dolores Pradera que yo cantaba mucho y en los tiempos de los ejercicios de memoria emotiva en la Escuela de Nancy Tuñón.
La gran bruja blanca como la llamábamos las alumnitas, hacía suya una versión libre del “método” de Stanislavski pasado por el desenfreno bonaerense y te llevaba por una senda de catarsis personal para aprender a adentrarse en lo que más miedo nos daba, nosotras mismas.
Dentro de nosotras estaba el misterio de la creación del personaje, la conexión íntima entre la Julieta de Shakespeare traducida por Pablo Neruda con nuestra Julieta, la de cada una, conectada con su primer Romeo, en un balcón o coche o plaza de pueblo… el intransferible primer chispazo del amor.  En estos paseos por el lado salvaje de una misma, Nancy desde la oscuridad de su rincón, dándose aire con el abanico nos enseñaba a hacer propias las palabras de un autor y llenar a un personaje de nuestros miedos e ilusiones, de los recuerdos que nos sirven como una llave mágica que abre puertas insospechadas. Nosotras teníamos poco que ver con la Blanche Dubois escrita por Tenessi Willians, pero si con su sensibilidad extrema, con el miedo a la barbarie de los Stanlies Kowalsky, el superviviente de la edad de piedra, que solíamos encontrar cuando rondábamos los bares en busca de aventuras luminosas.
Quitándole capas de la costra de la máscara social, llegando sin pudores a la sensibilidad desgarradora que conectaba con nuestro lado oscuro,  ella nos iba guiando un pasito más allá y nos llevaba hasta el vergel de “Las Criadas” de Genet o el gato muerto de “Así que pasen 5 años”.
Hoy, escuchando otra vez “Pa todo el año” me he acordado de cuando cantaba para coger el camino que me llevaba hasta dentro del laberinto y sobre todo de Nancy que nos enseñó donde estaban las puertas de la percepción del actor del “método” y nos invitó a pasar al otro lado.

Maria Dolores Pradera – Pa Todo El Año